Reencuentro – Relato de Warhammer 40000

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M35. Planeta Hagia.
Despacho de Lord Kiodrus, jefe supremo del Segmentus Pacificus.
Cerca de las dos de la madrugada, hora local.

Llovía sobre la gran ciudad-colmena de Hagia Capitol, la actual capital de todo el Segmentus Pacificus. La lluvia repiquetea en el gran mirador del inconmensurable despacho de Kiodrus. Él se encuentra sentado en su cómodo y carísimo asiento de cuero de Zooter, disfrutando de un amasec de sesenta años destilado en las mejores destilerías de Terra y observa el vasto conglomerado de edificios y factorías gracias a una cristalera que le permite ver todos los altos edificios de la capital. Solamente la alta torre plateada del Monasterio de Santa Bottina se alzaba más alta que su despecho.

La puerta se abrió sigilosamente y tras unos segundos se volvió a cerrar. La visita que esperaba acababa de hacer su aparición. Le fastidiaba tener esa reunión a esas elevadas horas de la madrugada pero era algo que él no podía elegir.

Lord Kiodrus giro lentamente su sillón para encararse con su recién llegado. Entre las sombras del despacho, levemente iluminado por la luz de dos generadores lumínicos a baja potencia, la figura era imponente y parecía como si alrededor de ella la oscuridad fuera más intensa. Seguramente, pensó Kiodrus, estaría usando alguno de sus poderes psíquicos para ocultar su apariencia. Intento recordar el rostro de aquel visitante, ya que no era la primera vez que lo visitaba, pero en seguida se dio cuenta que no tenía ninguna imagen clara de su rostro en sus recuerdos.

El Inquisidor Jacobus Midas había llegado a Hagia hacia un tiempo, según sus fuentes de información, pero hasta el momento no se habían reunido nunca, a pesar de las muchas invitaciones que Kiodrus le había ofrecido. Ahora había sido Midas quien había solicitado una reunión lo más reservada posible a esas altas horas de la madrugada. Lord Kiodrus había pensado en denegar la reunión, en venganza por sus numerosos rechazos, pero no quería irritar a unos de los Inquisidores más poderosos e implacables del Ordo Xenos. No era una persona para tenerla de enemigo. Así que acepto.

El inquisidor se acerco un poco más y tras unos segundos de silencio, observando a Kiodrus sin mostrar ningún rasgo de su rostro, gracias a la oscuridad de la habitación, giro hacia el ventanal dándole la espalda.

“Gracias por haber aceptado mi petición para esta reunión. Se que son horas en las que usted suele dormir pero quiero que este asunto se conserve con la mayor prudencia posible. He venido a su planeta porque he recibido unos informes de una fuente anónima, pero que creemos bastante fiable por la detallada información que nos ha aportado y por el uso del código Azul Celeste que ha usado. En dicho informe no aparece muy bien su actuación como  gobernador de este planeta y el resto del sector.” Termino suavemente como soltando las palabras con cierta musicalidad.

“Hago todo lo que puedo por ser una luz en toda esta oscuridad, Señor”. Dijo Kiodrus.

“Según el informe recibido, se han detectado piratas eldars en todos los núcleos de su sector, incluido aquí, en la capital. Incluso otras fuentes que hemos investigado, nos han revelado que usted mismo y algunos de los miembros de su consejo de gobierno también han realizado negocios con ellos.” siguió armónicamente diciendo el inquisidor sin cambiar en ningún momento el tono o la velocidad de las palabras. Todo en él, era tranquilidad.

“Así que espero, primero su colaboración para finalizar rápidamente con estas prohibidas relaciones con los herejes eldar y segundo, toda la información que necesito para acabar con ella. Supongo que querrá colaborar, ¿No es así Lord Kiodrus?”.

Una pequeña y maliciosa sonrisa apareció en el rostro del inquisidor, pero era tan leve que era imposible que Kiodrus la hubiera percibido.

El comisario se giro y se encamino hacia la puerta con un paso lento y muy medido. Se acerco a la puerta, pulso el interruptor de abertura y antes de salir por la recién abierta esclusa comento:

“Para mañana espero un detallado informe hecho por usted con toda la información que usted pueda proporcionarme. Espero que no intente ocultarme nada y mucho menos engañarme. Por su bien, lo espero. Gracias por la velada Lord Kiodrus. Ha sido muy gratificante hablar con usted. Mañana a la misma hora recibirá la visita de uno de mis ayudantes para recoger el informe. Ahora me marcho, quiero ver a un viejo amigo que hace mucho tiempo que no veo. ” termino diciendo. Y acto seguido salió por la puerta abierta y poco a poco desapareció el sonido de sus pasos.

El gran jefe supremo del Segmentus Pacificus acababa de ser amenazado por la Orden Inquisitorial y eso, lo sabia Kiodrus, era muy peligroso, fuera cual fuera su alto cargo. Los Inquisidores estaban fuera de toda ley y actuaban sin impedimento alguno. Su vida, corría grave peligro si no revelaba todo lo que sabía. Cogió papel y su pluma de Nacar de Prioritanio y comenzó a escribir. A pesar de las altas horas de la madrugada que eran, no tenía nada de sueño. Y menos sabiendo que el gran Inquisidor Jacobus Midas estaba tras él.

Continuara…

Pajaro Caido – Parte 1

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Uno leve sonido llego a su oído. No lo reconoció pero poco a poco fue retomando la consciencia. Intento abrir los ojos pero el dolor frente a la gran luminosidad se lo impidió. Poco a poco sus retinas se fueron adaptando a la luz y sus ojos tomaron lentamente y suavemente visión. Al mismo tiempo su cuerpo dolorido empezó a enviarle señales sensibles de dolor por diferentes partes de su cuerpo.

Lo primero que pudo comprobar fue que seguía dentro de la cabina de su marauder. Su cabeza, le mandaba señales de dolor y no centraba muy bien que sucedía. Se fijo más atentamente a su alrededor y mientras observaba el entorno de la cabina, su sentido del olfato le revelo el inconfundible olor a humo y combustible. Levanto la cabeza hacia el panel de datos y comprobó que no tenía fuente de alimentación alguna. Todo el sistema eléctrico del aparato estaba fundido. Comenzó a recordar mientras intentaba moverse de su incomoda postura actual para intentar sacarse el casco.

Estaba de misión de reconocimiento al sur del planeta Xyphon, buscando cualquier tipo de actividad o vida con los poderosos sensores que tenia asignado su Marauder del tipo Intruder cuando algo apareció en sus sensores a gran velocidad e impacto contra su ala izquierda. Luego todo fue ruido, un descenso brusco y una fuerte sacudida. Lo recordó ahora claramente. Había sido derribado.

Tomando ahora imagen de la situación, tras quitarse el incomodo casco de pilotaje y la mascara de respiración, intento abrir el cierre de la cabina. Fue imposible tras varios intentos y finalmente tuvo que destruir el cierre golpeándolo con su casco. Empujo hacia arriba la cúpula de la cabina y al hacerlo un fuerte dolor en la espalda se presento bruscamente. Tras unos instantes para controlar el dolor, se incorporo y observo el entorno que lo rodeaba. El verde y el naranja eran los colores predominantes que resaltaba a su vista. Una densa selva llena de arboles inmensos y arbustos de colores anaranjados y rojizos que poblaban todo su alrededor. Nada mas abrir su cabina, la densa humedad y el sofocante calor cayeron sobre él.

Geyser se giro para comprobar el estado de su compañero. Su copiloto, Froxman estaba inconsciente o muerto. Se desplazo hacia la parte trasera de la cabina para comprobar el pulso de su compañero. Tenía un leve pulso sobre el cuello y tras una primera exploración superficial, comprobó que solamente tenía un fuerte golpe en la parte derecha de su cabeza, que sangraba por una pequeña herida abierta. Soltó el arnés de Froxman y asiéndole del torso comenzó a sacarlo de la cabina para luego descender de ella con el mayor cuidado posible.

Ahora pudo observar mejor la estructura de su aeronave. Se encontraba partida en dos y una de las alas había desaparecido por completo. Había un pequeño fuego en las zonas de los motores pero la espesa vegetación de la zona le había servido de colchón y había dulcificado el aterrizaje. Eso y su larga experiencia como piloto de combate les habían salvado la vida. Alejo a su copiloto a rastras del avión hacia un pequeño tronco alejado lo suficiente, pensó él, de una posible explosión del aparato. Lo dejo allí suavemente dejándole la cabeza en posición elevada y volvió hacia el caza para coger el kit de primeros auxilios, la baliza de posición y el rifle laser que se encontraba en el Marauder para situaciones como aquella. Comprobó el cargador del arma y se dirigió junto al herido.

Su entrenamiento como sanitario era bastante básico, pero lo suficiente para limpiar la herida de la cabeza y realizar un vendaje alrededor de la cabeza. Tras terminar la labor de vendar a su compañero Geyser activo, como instaba el manual de supervivencia en el capitulo 14, la baliza para indicar su situación actual para una posible misión de rescate. Recordaba haber dado su situación por radio un par de minutos antes de ser impactados. Así que esperaba que el Cuartel General enviaría a alguno de sus compañeros hacia aquella zona y que los sacarían de allí.

También recordó que justo antes de caer, al suroeste de su posición, había creído ver una estructura de piedra entre el bosque. Fue al intentar acercarse para observar mejor aquella vaga visión cuando fue derribado. No sabía si había sido un espejismo o si en realidad aquella estructura existiría de verdad.

El atardecer comenzaba a caer y ya habían pasado un par de horas desde que despertó tras la colisión. Había cambiado el vendaje a su compañero y tomado las constantes vitales como recomendaba el reglamento. Todo parecía seguir igual en el estado clínico de su compañero aunque seguía sin despertarse. A veces el copiloto hacia leves movimientos de dedos o pequeños tics en la cabeza pero poco más.

Ghazkhull Mag Uruk Trhaka – Introducción

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El atardecer comenzaba a caer y el inmenso sol se ocultaba poco a poco detrás de la cadena montañosa de Pirites. Urk y sus desiertos de ceniza se ensombrecían por minutos y todos los seres comenzaban a realizar sus rituales antes de tomar su descanso nocturno. Bueno, no todos.

En un lugar remoto del Mar Oscuro de Friedel, el desierto más al sur del planeta, miles y miles de pieles verdes se habían reunido en una enloquecida ceremonia ritual llena de gritos, peleas, luchas y asesinatos. Cientos de clanes orkos se habían reunido para deliberar cual sería el caudillo más poderoso del planeta y el elegido por Gorko y Morko para conducirlos a la conquista del universo. Y sobre todo para conducirlos hasta por lo menos la siguiente batalla.

“Zeñor, todoz eztamoz preparadoz” emitió la estridente voz de Pequeñajo, el gretching ayudante de Ghazghkull, caudillo de un pequeño clan orko conocido como “El Klan de loz Gigantez”. En efecto, todos sus miembros eran los escogidos entre los más fuertes y feroces y su tamaño solía ser enorme comparado con el resto de orkos. Eran temidos hasta entre los orkos del resto de clanes, que normalmente no temían a nada.

“Bien Pequeñajo. Dilez a Ghatak Garra Oxidada que ze prepare pa matag muchoz orkoz en nombre de Gorko” respondió el gran caudillo mientras afilaba lentamente su poderosa hacha con el casco de un marine espacial que consiguió al saquear el mundo de Urk después de la enorme victoria que consiguieron los orkos frente al capítulo de Lobos Espaciales.

El material de ceramita, pensó, era perfecto para afilar su hacha. Tras terminar su riguroso trabajo de afilado, observo el vacio casco de aquel oficial que lo había herido gravemente en la cabeza. Se llevo la mano a la parte trasera de su cráneo donde ahora la mitad de su cráneo estaba recubierto por una coraza metálica. Había estado a punto de morir, pero finalmente, gracias a la fisiología de los orkos y a las artes mágicas del Matazanos “Loco” Grotsnik, había sobrevivido.

No solo eso, sino que gracias a su vivencia cerca de la muerte, pensó el enorme caudillo, todo había cambiado tras conocer el futuro y tener visiones transmitidas por Gorko para conquistar la galaxia. Ese era su futuro. Estaba predestinado por su gran y poderoso dios de la guerra. Gorko le hablaba y le guiaba en todas sus acciones, desde hacia un tiempo. Y ahora le había dicho que debía convertirse en el Kaudillo de todos aquellos miles de pieles verdes. Así seria, era su destino. Aquí comenzaría su Waaagh.

Cogió su casco con dos poderosos cuernos de mamuth tiohiano, su estandarte de jefe de klan y su amuleto de guerra, un collar de dientes arrancados a sus enemigos, y salió de su tienda donde le esperaban sus seguidores. Todos gruñeron al aparecer en una señal de reconocimiento. Todos eran fieles seguidores de Ghazhkull, cosa difícil de decir entre la raza orka. Pero aquellos seguirían a un enviado de Gorko para conseguir los saqueos y las batallas que les habían descrito en las visiones de Ghazhkull.

Esta es la historia del mayor y más poderoso caudillo orko de la historia. Conocerás toda su vida y todas las grandes batallas en las que participo y vivirás desde otro punto de vista, la orka, un universo donde ellos son el mayor peligro de la Humanidad. Disfruta de ello, en las aventuras del Gran Caudillo Ghazhkull Mag Uruk Thraka.

Ergon La Caida – Parte 1

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Me llamo Ezekiel Delannay, nacido hace 50 años en el planeta de Ergon. Y este es el informe que he ido escribiendo durante años y años, casi ya tres décadas. Bueno quizás deba decir mejor que son extractos de él. Soy escribano del Imperio y estuve destinado a la Magna Biblioteca de Ergon desde que cumplí la mayoría de edad para realizar allí mi labor como recopilador de las noticias y sucesos importantes de nuestro glorioso planeta. He sido bastante meticuloso desde que empecé este informe y he dejado en él  toda la información acontecida desde mi llegada al cargo de Recopilador Imperial hasta hoy, donde en mi lecho de muerte, escribo quizás mis últimas palabras.

Esta es la historia de la caída de Ergon, su lenta pero progresiva caída hacia la muerte y su destrucción bajo el influjo de los poderes oscuros. Y con ello, espero haber servido siempre con mi mayor devoción al Imperio y a nuestro Padre, El Emperador, y que me acoja en su seno.

Toda la información que vais a leer a continuación es totalmente autentica. Algunas las he vivido yo mismo, otras me han sido relatadas  por las que la vivieron. Yo las he recopilado todas en estas páginas y les he dado forma y aclarado a veces para mejorar su comprensión.

Aquí os dejo la historia de un planeta maldito.

19M – Día: 245099 Hora: 12:00 Lugar: Dormitorio 23127 – Extracto de mi diario

Hoy es mi dieciocho cumpleaños y me ha llegado la consigna para emplazarme a mi nuevo puesto de trabajo. He sido asignado a la Biblioteca Magna como escribano aprendiz. He tenido mucha suerte. Gracias a mis excelentes notas de la Scolla Philos y a la intervención de mi tutor en ella, quien me ha avalado y ha hablado positivamente de mi persona, he obtenido  un puesto en el Admistratum Imperial del planeta.

Digo suerte porque podía haber ido a cualquiera de las factorías de proceso del planeta o a una simple oficina de las miles que el Administratum tiene para repartir comidas, a las oficinas de sanidad o un puesto similar de baja  escala. Pero como digo, he sido afortunado porque estar en la Biblioteca Magna es una de las posiciones más relevantes e importantes a la que uno puede aspirar. Mañana comenzare a trabajar allí.

19M – Día: 245100 Hora: 15:30 Lugar: Magna Biblioteca

La Magna Biblioteca se encontraba ubicada en el centro neurálgico de la capital. Era un edificio de diseño gótico, de la época de la fundación imperial. Con forma pentagonal, en sus vértices habían construidas cinco torreones altos y de base redonda que daban todavía mayor envergadura y esplendor a la magnifica construcción. Se decía que era una de las mayores bibliotecas Imperiales por su cantidad de volúmenes y por la importancia de alguno de ellos. Había hasta leyendas de libros secretos y sagrados guardadas en salas ocultas. Muchos eran los rumores de la Gran Biblioteca Magna de Ergon. Ubicada en la misma plaza que los más importantes órganos del Administratum, toda la zona siempre estaba abarrotada de servidores, escribas, ayudantes, altos cargos y multitud de otros puestos menores del Administratum. Y eso también conllevaba una alta seguridad. Las tropas de defensa planetaria vigilaban el acceso a esa parte de la ciudad manteniendo fijos controles en todos los puntos de acceso. Patrullas de adeptus arbites custodiaban el interior de la zona administrativa con patrullas constastes. Y luego existía la fuerza Imperiox. Era una unidad de elite elegida entre lo mejor de las fuerzas de defensa planetaria y de otros regimientos de la Guardia Imperial. Eran los encargados del control interno de los edificios más importantes del gobierno de Ergon. Eran la unidad que vigilaba desde cualquier rincón y que custodiaba a los grandes cargos y los tesoros del planeta.

Hoy, en la sala de recepción de la biblioteca, decorada con grandes vidrieras de colores verdosos y con imágenes del Emperador y de otras hazañas imperiales de sus hijos, se encontraban los nuevos escribanos reunidos para ser asignados a sus nuevos puestos y darles a conocer el funcionamiento de la biblioteca.

Sobre las baldosas de mármol negras del suelo, cinco eran los jóvenes aprendices. Entre ellos estaba Ezekiel. Junto a ellos, con una túnica marrón oscura, se encontraba el Tecnovigilante Kriegel, el encargado de la seguridad de la Magna Biblioteca de Ergon. Tenía la cabeza rapada y llevaba varios implantes en todo su cuerpo, entre los que destacaban a simple vista, un ojo bionico sustituyendo su ojo derecho y una garra de adamantium en su mano izquierda. Además de los típicos implantes aumentadores de capacidad mental, incrustados sobre su nuca y conectados a su cerebro humano.

Frente a los nuevos y jóvenes aprendices, las puertas se abrieron y dos figuras aparecieron desde las sombras de la otra sala hasta quedar iluminados, levemente, por la luz mortecina y de intensidad baja que alumbraba toda la biblioteca. Era el sistema para conservar los volúmenes lo mejor posible, al igual que una atmosfera controlada en todo momento, una luminiscencia de flúor en la zona de trabajo de los escribas codiciarios o un metódico sistema de conservación en vacio de los volúmenes más importantes del lugar. Todo estaba destinado a la mejor conservación posible de sus tesoros. De la historia de la Humanidad.

Las dos figuras eran totalmente contrapuestas. La figura de la derecha era alta y anciana, por lo que aparentaba, más de sesenta años. Aun así su vitalidad parecía fuerte y su aspecto era aun amenazadora. Tenía unos grandes ojos oscuros y un pelo blanco platino. Vestía en esos momentos una decorada túnica fucsia con bordados en plata y oro. La otra figura, era baja y parecía esconderse detrás de la otra, aunque en realidad andaban a la par. Con una nariz aguileña y totalmente calvo, sus ojos reflejaban un rencor más oscuro que la noche. Su túnica era mucho más sencilla que la de su compañero pero aun así llevaba algunos adornos también. Su rasgo más importante era que un servomotor automático lo transportaba, que trabajaban y sustituían a sus piernas.

Ellos eran el Gran Guardián de la Palabra y su ayudante, el archivero Mayor, Quoto Bires.

Bienvenido a mi universo

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Os doy sinceramente la bienvenida a este blog, decicado exclusivamenta a explotar la literatura y poder continuar continuamente uno de mis mayores hobbies actuales: escribir.

Asi aqui ire escribiendo mis relatos. mis historias, mis libros quizas y sera una herramienta tambien para otros muchos que tambien estan enamorados del mundo de la lliteratura, la ciencia ficción y que les guste escribir.

Espero tambien que todo (o parte) de lo que vaya escribiendo en este blog, os vaya gustando y espero que me critiqueis cuando sea necesario y que sigais mis relatos si os gustan.

Muchas gracias y espero escribir junto a vosotros grandes cosas.

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